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01 marzo 2012

Abriendo la maleta en la aduana



Así de fácil se abre la maleta en la aduana. 

Y nosotros venga ponerle candados a la cremallera....¡¡¡¡

07 febrero 2012

Los nuevos radares 2.0

La tecnología avanza que es una barbaridad. Esto de la vida 2.0, se está extendiendo demasiado.

La realidad muchas veces supera a la ficción, por mucho que uno crea saberlo y entenderlo todo.



He aquí el ejemplo ilustrativo de que algunas personas se toman demasiado en serio lo de la realidad virtual.

Todavía me estoy riendo.

25 enero 2012

Un chiste sobre la Guardia Civil -> gracioso

Un tipo iba caminando por la calle cuando de repente lo para un ladrón enmascarado con arma en mano y le dice:

-¡Oye tú, Dame el reloj!

El tipo le da su reloj, un Rolex más falso que una moneda de 3 euros .

El ladrón se queja:

-¿Qué porquería es ésta? ¿Una imitación? ¡Dame tu cartera!

El hombre le da su cartera de plástico, imitación de Pierre Cardin, sólo con un billete de 5 euros.

El ladrón se enoja.

-Pero, ¡Qué porquería tienes...! Tu ropa está toda gastada, tu móvil es barato, y lo que aparenta ser bueno, es de imitación.

-Estás todo demacrado. ¿A qué te dedicas?

El tipo contesta casi llorando: "¡Soy Guardia Civil!"

El ladrón quitándose la máscara le pregunta:

-No jodas, ¿De qué Promoción?

09 diciembre 2010

Bumping

¡OJO!

EL BUMPING LLEGA A ESPAÑA, TRAS UN INCESANTE AUMENTO DE LAS DENUNCIAS POR ROBO EN INTERIOR DE VIVIENDAS.

UN BUEN MECANISMO DE DEFENSA ES DEJAR PUESTAS LAS LLAVES POR DENTRO,

¡¡¡¡¡¡¡A TODAS HORAS¡¡¡¡¡¡¡



Primero mira el video de este enlace:

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=4FMa2Ol0mkQ


Sigue con este otro:

http://www.youtube.com/watch?v=7xkkS2p7SuQ&NR=1

04 diciembre 2010

Multas en Comunidades Autónomas (Galicia, Euskadi, Catalunya, Valencia)

Por si acaso vas a en coche y os ponen una multa.

Esquivar una multa en estas CC.AA., resulta relativamente sencillo, sobre todo si el motivo de la sanción es un mal estacionamiento. Sólo hay que comprobar si la señal de tráfico de prohibido aparcar, zona azul o cualquier otra está escrita exclusivamente en catalán, gallego o euskera. Si es así (cosa que ocurre en el 100% de los casos), la batalla está ganada.

El único tramite a realizar es recurrir la penalización argumentando el incumplimiento de los artículos 56 y 138 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, relativos al idioma de las señales. Ambos apartados normativos obligan a que «las indicaciones escritas de las señales de tráfico se expresen al menos en el idioma oficial del Estado» -Artículo 56-.

La norma establece que esa señalización en la vía pública «figure en idioma castellano, y además, en la lengua oficial de la Comunidad Autónoma cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de dicha Comunidad» -Artículo 138-. El Ayuntamiento incumple esta normativa estatal en pro de la causa lingüística y prefiere renunciar a cobrar las multas recurridas por este concepto a rotular en castellano las señales.

O por lo menos, esto es lo que a mí me cuentan.

15 noviembre 2010

Oposición para Guardia Civil

El Comandante de Policía Judicial entrevista a tres aspirantes leperos para probar sus habilidades como futuros "Detectives de Policía Judicial" y su capacidad para reconocer a un sospechoso.

Le muestra al primer lepero una foto por 5 segundos y luego la esconde.

- “Este es su sospechoso. ¿Cómo lo reconocería?”

- “Pues es muy fácil, lo cogería rápido porque sólo tiene un ojo”.

- “Bueno, este... es que es porque es una foto de perfil”.

Algo frustrado por esa primera respuesta, se dirige al segundo lepero, le muestra la misma foto por 5 segundos y le pregunta:

- “Este es su sospechoso. ¿Cómo lo reconocería?”

El segundo lepero se ríe, mira al Comandante y dice:

- “¡Es un juego de niños, coño! Porque tiene una sola oreja”.

El Comandante se enfada y les dice:

- “¿Qué pasa con vosotros? Por supuesto que tiene un solo ojo y una sola oreja, ¡Porque es una foto de perfil...! ¿Esa es la mejor respuesta que podéis dar?”

Ya muy frustrado a estas alturas, se dirige al tercer lepero, le muestra la foto y le dice:

- “Este es su sospechoso, ¿cómo lo reconocería?”

El lepero mira intensamente la foto unos segundos y dictamina:

- “El sospechoso usa lentes de contacto”.

El Comandante queda sorprendido y sin palabras, porque realmente él mismo no sabe si el sospechoso usa o no lentes de contacto.

- “Bueno, esa es una respuesta interesante. Espere unos minutos que reviso el Informe y vuelvo”.

Sale de la sala, va a su Oficina, revisa el informe y antecedentes del sospechoso, al rato vuelve con una sonrisa radiante.

- “¡Excelente! ¡No lo puedo creer! ¡Es correcto! Efectivamente, el sospechoso usa lentes de contacto. ¡Buen trabajo! ¿Cómo pudo hacer una observación tan astuta?”

- “Fue fácil” -contesta el lepero-, “No podría usar gafas... ¡Porque sólo tiene un ojo y una oreja, coño, que pareces tonto!”

19 enero 2010

Un chiste de politica, muy güeno.

Un hombre, al pasar frente al Congreso de los Diputados, escucha un
tremendo griterío que salía desde la sala:

"Ladrón, mentiroso, comisionista, difamador, chorizo, sinvergüenza, flojo de mierda, imbécil, timador, cabrón, corrupto, vendido, golfo, aprovechado, cara dura, falso, chupón, inútil, pesetero, maricón, estafador, vago de mierda, saqueador, gilipollas, bobo, oportunista, embaucador, tramposo, hijo de la gran puta, ...........etc."

El hombre asustado le pregunta al guardia de la entrada:


- Señor, ¿qué pasa dentro?, ¿se están peleando.?

- No, responde el guardia, ¡¡¡yo creo que están pasando lista.!!


21 noviembre 2009

Ojito al ponerse a regular el tráfico

Ignoro lo que le puede haber pasado al agente de tráfico de este video, pero pone los pelos de punta. El coche que le atropella... en que estaba pensado... No se puede describir la tremenda "gilipollez" del conductor/a de este coche.

01 noviembre 2009

Quedense con mi hijo

Francisco Salgado se presentó en la comisaría de Policía con su hijo Pablo, de 16 años, atado con una cadena: “No puedo con él, estoy desbordado, tienen que yudarme”. Francisco relató al policía el pánico que sentía cada vez que oía la llave en la cerradura de la puerta. Cómo se encerraba en la habitación para evitar la bronca de su hijo con cualquier motivo: no le gustaba la cena, exigía más dinero, quería que le comprase una moto. “Ahora ha empezado a pegar a su madre y eso ya no puedo aguantar…”

¿Qué clase de sociedad estamos creando cuando 4.000 padres tuvieron que denunciar a sus hijos en 2008 por sufrir agresiones? ¿Cómo es posible que un niño insulte a su profesor y no pase nada? ¿Qué tipo de educación hemos dado a nuestros hijos para que se produzcan actos vandálicos como los acaecidos en Pozuelo? ¿Qué pasa por la cabeza del padre de un alumno que ayer atacó a la directora de un colegio en Vallecas?
Al bueno de Francisco Salgado nadie le enseñó a se padre, e intentó dar la mejor educación posible a su hijo. “No me explico, porque mi Pablito siempre tuvo de todo”, gracias a que Francisco y su mujer trabajaban 12 horas diarias en un bufete de abogados. Era tan rico de bebé que entonces sus padres se lo hubieran comido y ahora se arrepienten de no haberlo hecho. Muy pronto, Francisco y su mujer se convirtieron en padres helicóptero, que vivían obsesionados con sufijo, buscaban la seguridad total para crear al niño perfecto bajo el convencimiento de que los padres somos responsables del éxito o fracaso de nuestros hijos. Hasta jugar resultaba peligroso y una pérdida de tiempo.

Con 6 años, el pequeño Pablito, ya tenía la jornada completamente planeada. Seis horas de colegio, una de inglés (la gran frustración de Francisco), una de música (¡Cuánto le hubiera gustado a su mujer tocar un instrumento!) y otra más de judo (ésta porque sí, porque hay que llenar la tarde). Tres horas de televisión junto a la cuidadora, cenar y a la cama. Francisco y su esposa pasaron a ser lo que los pediatras denominan padres de hijos horizontales. Salen de casa antes de que se despierten los niños, y vuelven cuando ya están otra vez en la cama. Con el fin de semana llega lo que los padres estresados llaman tiempo de calidad. “Yo con mi hijo me llevo fenomenal y nos tratamos como colegas”. Eso se traduce en llevarle el sábado por la mañana al partido de baloncesto –“has visto qué alto es mi Pablito”-, por la tarde, a clases de tenis, -“tengo en casa un Nadal en potencia”- y el domingo al picadero, que luce mucho ente las amistades eso de llevar al niño a montar a caballo.

A Francisco ya le han llamado dos veces del colegio para quejarse de la mala conducta de su hijo. “Mire usted, quizás sea un poco travieso, pero es que es muy inquieto, y es tan inteligente…”. El cabroncete de Pablito ha pegado a dos niñas y ha llamado gilipollas a la profesora. “Eso no se hace Pablito, tienes que respetar a tus compañeros”, es la tímida reprimenda de Francisco, que en su fuero interno está convencido de que la profesora es una inepta que no sabe apreciar las cualidades de su hijo. Llegan la televisión y el ordenador a la habitación del niño, la Nintendo, la Play, la Wii… “mira qué destreza y qué rapidez de reflejos tiene mi hijo con los videojuegos, si es que es muy listo”. “Y cómo no le voy a comprar el móvil, si lleva 3 meses diciéndome que él es el único de su clase que no lo tiene”.

Cuando el niño se convierte en adolescente, y el pequeño Pablito pasa a ser Pablo el puños (es el mote que le ponen en su banda), las travesuras se transforman en delitos como grabar los pechos y las piernas de las profesoras y colgar estas imágenes en Internet para regocijo de sus colegas. Esto ha ocurrido, por ejemplo, en el colegio Las Rosas del madrileño barrio de San Blas y en un instituto de Ciempozuelos.

En esa época es cuando aparecen lo que todos los padres llaman las malas compañías. “Mi hijo es muy bueno, pero se ha juntado con unos chicos que son unos golfos”. Pablo – que se ha convertido en el jefe de su banda – empieza a suspender, a faltar a clase, a irse de botellón con los amigos, a montar follón en las discotecas, a destrozar todo lo que cruza en su camino. Francisco le lleva al psicólogo y le pone un profesor particular. Por supuesto, el chico se ríe de ambos. “Pablo, ya sabes que tu madre se preocupa y no puede dormir hasta que llegas, no vuelvas más tarde de las 2” (no intente ponerle una hora más temprana, ya que ahora los jóvenes salen a las 11 de la noche).

Dan las 2, las 3, las 4… y Pablo sin aparecer. Llega a las 6 con cara de habérselo bebido todo y con ganas de abrochar al mundo. Francisco y su mujer se encierran en la habitación sin hacer ruido para el pequeño tirano – que ya se ha convertido en el emperador de la casa – no descargue en ellos sus frustraciones.

Y es entonces cuando Francisco se acuerda de su padre. Cuando le dio dos bofetadas por hacer novillos, cuando le castigó un mes sin salir por falsificar las notas, cuando le dejó sin ver la televisión por el primer suspenso, cuando le enseñó la correa por llegar tarde una noche. ¿Acaso su padre era un maltratador? Por supuesto que no, los castigos le dolían más a él que al propio Francisco.

Si usted fuera el policía, querido lector, ¿a quién detendría, a Pablo o a su padre Francisco?

(Manuel del Pozo, Expansion, Sep-09)